martes, 1 de mayo de 2018

MÁS VALE BUEN DISCO QUE LA TV

Feliz Día del Trabajo para quienes lo tengan, y mi oración para los que no. Y con este feriado superlargo sin razón de ser, aparte con la imparable lluvia de estos días, da para sentarse a ver televisión. ¿Da para sentarse a ver TV? Y, no estoy tan seguro. Con la porquería que inunda la pantalla no dan ganas de darle al botón rojo de encendido del control y clavar los ojos quién sabe en qué tontería intelectual. Como varios,yo prefiero poner un buen disco, para más actual darle play a la lista de la computadora o al reproductor de MP3, que en fastidiarme pasando los canales y ver para no ver nada. Ténganlo en cuenta, tal vez la música les llene más la vista. Aunque sólo sea para escuchar.

domingo, 29 de abril de 2018

PERIODISTAS PIENSAN MÁS EN SUSPENSIÓN DE PARTIDO QUE EN SERES HUMANOS

Que cierta parte de la prensa comunica de forma al menos revisable, no es novedad. Es lamentable que ante la suspensión del decisivo Gimnasia-Boca por la Superliga, este domingo por lluvia, algunos periodistas escriban o hablen más en cómo quedó parado Boca con el tema que en la vida, la salud de los seres humanos, la tremenda situación climática.

Se desgañitan opinando que el partido en La Plata debió jugarse, que Boca salió ganando por la postergación por su difícil actualidad deportiva, por su agitada agenda internacional. Eso para ellos es lo más importante. No tuvieron en cuenta, o prefirieron minimizar, que llueve torrencialmente desde casi 48 horas, que hay actividad eléctrica, que una cancha con agua (como declaró el árbitro Facundo Tello) es peligrosa para un partido tan importante, encima con la locura con la que se juega en el fútbol actual. Verdaderamente penoso, porque el enfoque le llega al hincha y éste lo toma y lo hace suyo, todo equivocadamente. Primero el fútbol, después vemos la salud de los jugadores, eso es lo que nos comunican. Lamentable. Los jugadores, antes que eso, son seres humanos que merecen bienestar.

LAS LLUVIAS DE HOY NO SON LAS DE ANTES

Después del calor, humedad y verano otoñal argentino, ahora tenemos lluvia para archivar y repartir. Este fin de semana, incluso ahora mismo, el agua natural de la creación de Dios cae sin parar sobre la ciudad. No era así antiguamente, podía llover pero racionalmente. Cada tanto, cada tanto, había aguacero que inundaba las pobres obras de desagüe de los barrios. Pero era cada tanto. Hoy, no sólo las lluvias son copiosas, sino que copiosas en poco tiempo, con lo que los desagües, hoy mejorados notoriamente, igual no dan abasto. Un síntoma más de lo mal que está el planeta, el cambio climático, cómo se enferma la gente de un poquitito de aire viciado, la humedad, todo. La lluvia de hoy, siglo XXI, no es la de antes. Porque el clima, la vida, el mundo, ya no son los de antes. Por eso, tengamos mucha paciencia con el fenómeno. Al mal tiempo, buena cara. Aunque se moje mucho.

sábado, 28 de abril de 2018

2012: LLUVIA OLÍMPICA CUATRO DÍAS

Ahora que hablamos de clima y sus locuras, recuerdo toda una rareza que aconteció en 2012, más precisamente en agosto y durante los Juegos Olímpicos de Londres. La segunda semana del evento, llovió torrencialmente durante cuatro días seguidos, en algunos momentos fuerte y en otros no tanto, pero persistentemente. El agua caía y caía y caía sobre la ciudad, mientras veíamos a Usain Bolt batir récords o a nuestro Sebastián Krismanich ser campeón de taekwondo. Encima, este servidor enfermo de duro lío de garganta, con medicación, cama y demás. Mejor que un novelista, mire.

viernes, 27 de abril de 2018

EL VERANO MÁS LARGO DEL SIGLO EN ARGENTINA

Promedio de 26 o 28 grados, calor, sol a pleno que pega duro en la piel y el cuerpo. Anteojos negros, ropa clara, agua, ventiladores, gente vestida liviana. ¿Verano? No señor, es la nueva colección otoño-invierno 2018 en la Argentina. Increíble pero real, el verano que por estas tierras va de diciembre a como mucho marzo se prolongó un mes más. Este fin de abril, el clima nada tiene que ver con el otoño. Eso sí, la noche llega muy temprana, conforme a la época. Noche de calor y grillos a las seis y media. De lo más bizarro, y también, de lo mas´preocupante, porque así es como está la temperatura del planeta. En cualquier momento explotamos, no sólo de bronca por el calor tardío.

Ah, de paso, les dejo mi tema Verano Eterno:

jueves, 26 de abril de 2018

RAREZAS DEL MUNDIAL 86

Irán no en otra cancha, Irak sí

La eliminatoria de Asia dio mucho que hablar, teñida de los conflictos políticos de entonces. Por la guerra entre Irak e Irán, ambos países fueron obligados por la FIFA a jugar de locales en otro país. Irán no aceptó y la entidad lo descalificó. En cambio, Irak lo hizo en Kuwait, India y a lo último en Arabia Saudita, y así logró su histórico pase al eliminar a Siria.

Hong Kong bajó a China

China había estado a un paso del Mundial en 1982, y en 1985 parecía superior a su hermano Hong Kong. Sin embargo, el 19 de mayo, en la propia Pekín, el once hongkonés dio la nota al vencer 2-1 y ganar la zona, aunque luego fue marginado por Japón.

Novedad de formato en Asia

Para la eliminatoria asiática, la FIFA dispuso por única vez un formato muy práctico. Las dos plazas se repartieron una para ser disputada por los países de Medio Oriente (de allí fue Irak) y la otra para los del Lejano Oriente, de ahí fue Corea del Sur.

Qué pasó con Passarella

Daniel Passarella era el titular indiscutido en la zaga argentina. Pero el campeón del 78 no pudo jugar ni un minuto en México. Días antes del debut con Corea, sufrió una gastroenteritis que lo marginó del torneo, ya que a pesar de intentar tratamientos no pudo recuperarse. Se dice que se intoxicó con hielo, con el agua contaminada de napas por el terremoto que la nación sufrió en 1985. Lo cierto es que si bien fue campeón del mundo de nuevo, hasta tuvo que permanecer en tierra azteca bajo observación mientras sus compañeros volvían al país a festejar en el balcón de la Casa Rosada.

Primer Dt afuera

El paraguayo Cayetano Ré fue el primer entrenador en ser expulsado en un Mundial. Ocurrió a los 82 minutos ante Bélgica, por protestarle airadamente al árbitro búlgaro Bogdan Dotschev.

Árbitro al suelo

Gracioso episodio sucedió en el Irlanda del Norte-Argelia de la primera fase. En medio del partido, el árbitro soviético Valery Butenko se cayó al suelo, momento retratado por la inolvidable revista El Gráfico.

Portugués con lengua afuera

Un episodio no tan alegre aconteció entre Portugal e Inglaterra. Un jugador portugués le sacó la lengua al mediocampista inglés Ray Wilkins, que no reaccionó. El árbitro, el alemán Volker Roth, no dijo nada al respecto.

Errores arbitrales

Se iba convirtiendo en un feo clásico. Cada Mundial, erores gruesos de los árbitros que incluso definían partidos. El holanndés Jan Keizer cobró penal para Italia contra Argentina por mano casual de Garré, que fue el gol de Altobelli. En brasil-España, el hispano Michel remató de afuera, la pelota dio en el travesaño y picó adentro, pero el australiano Christopher Bambridge ordenó seguir y dio tiro de esquina. El japonés Takada dejó pegar a Argelia contra España y no otorgó penal contra Butragueño. El uruguayo José Batista fue el expulsado más rápido con Escocia por una entrada que era para amonestación. Y qué decir de la "mano de Dios", el puño de Maradona ante Peter Shilton en Argentina-Inglaterra, y el tremendo error del rumano Igna, que en el minuto 120 de Francia-Brasil no cobró nada cuando el francés Bellone se iba solo y el arquero Carlos lo agarró de la cintura no dejándolo seguir.

El dóping de Calderé

Un nuevo control antidóping positivo ocurrió con el español Ramón Calderé, que había tomado medicación por una diarrea. Esta vez, la FIFA sólo lo suspendió por un partido.

La roja más rápida

Como fue escrito, José Batista fue el expulsado más rápido de los Mundiales, récord que será muy difícil de igualar: sólo 53 segundos del partido con Escocia, cuando le pegó a Gordon Strachan. Y eso que no era para roja, con una amarilla estaba más que bien. Pero el francés Joel Quiniou lo vio distinto, y el pobre lateral de Peñarol y deportivo Español lo vio desde el vestuario.

El polémico penal de Francia-Brasil

En la serie de penales del dramático Francia-Brasil, Bruno Bellone ejecutó el suyo y la pelota pegó en el poste, en la espalda de Carlos y entró. Los brasileños protestaron pero el rumano Igna convalidó el gol, lo que luego fue avalado por la International Board, órgano rector de las reglas.

Heroico Tata

José Luis Brown debió reemplazar a Passarella durante el Mundial. En la final con Alemania, había marcado con gran cabezazo el primer gol. Pero en el segundo tiempo, tras una acción del juego, cayó mal y se lesionó el hombro, y debió jugar con el brazo colgado de un agujero en su camiseta; extrañamente no fue reemplazado, y en esas condiciones aguantó el resto hasta el título.

HISTORIA MUNDIAL: MÉXICO 86

Después del inesperado fracaso en España 82, Argentina debía barajar y dar de nuevo sus cartas. Con Carlos Bilardo designado en 1983, así lo hizo y de tal forma que en México, en 1986, borró toda frustración anterior y volvió a ser el mejor del mundo, como su historia manda. Y con un perfecto agregado: un Diego Maradona mágico, esplendoroso, casi goleador del torneo y que dejó para su vida y la del fútbol argentino la gloria más realizada para siempre.

Antes de los inolvidables sucesos albicelestes, hubo mucha agua bajo el puente, no sólo de la Selección. En 1974, la FIFA había designado a Colombia inédita sede del Mundial, pero a fines de 1982 el país cafetero no podía cumplir con las exigencias de organización y debió renunciar,por lo que se abrió un nuevo proceso y México fue el elegido. La nación azteca era la primera en repetir condición de local, tras la de 1970, y se venía preparando con todo, con gran infraestructura y estadios modernos. Pero como le pasó a Chile en 1962, la naturaleza casi estropea todo: un pavoroso terremoto sacudió la capital y zonas aledañas en septiembre de 1985, que causó más de 10.000 vidas y pérdidas materiales, aunque por suerte los estadios no fueron mayormente afectados. Por eso se recuperó y continuó con su puesta a punto para el torneo.

De nuevo eran 24 los países, como desde el 82, pero con una diferencia: la segunda fase era a eliminación directa hasta el título, y para ella se clasificaban los dos primeros de cada grupo y los cuatro mejores terceros, es decir que de 24 iban 16 a los octavos, con lo que podía pasar de todo. Fueron pocas las sorpresas de la eliminatoria: Holanda quedó afuera de nuevo, esta vez en repechaje con su vecino Bélgica. Austria fue otro ausente de peso. En cambio, Dinamarca ganó su grupo y se estrrenó en la Copa, igual que Canadá, vencedor de la única plaza de la CONCACAF, e Irak, que a pesar de estar en plena guerra con Irán pateó la pelota y dejó atrás a Siria. Sudamérica tuvo la novedad de una liguilla para los segundos de cada zona, que Argentina evitó a ocho minutos de su partido con Perú, cuando el gol de Ricardo Gareca le dio el 2-2 y el pase. Luego, los peruanos perdieron el primero de una larga serie de Mundiales en la repesca, que obtuvo Paraguay, quien regressaba tras 28 años. África tuvo sus dos lugares con Argelia y el retorno de Marruecos, mientras Asia disputó por última vez con Oceanía y puso a otro lejano mundialista, Corea del Sur, que había estado en 1954.

Y los surcoreanos serían el primer escollo de la Argentina de Bilardo y Maradona en el Grupo A, en la ciudad de México, conocida como Distrito Federal. Antes, el 31 de mayo se inauguró el certamen, que nuevamente tuvo al imponente estadio Azteca como principal hogar. Tras linda ceremonia y la famosa música alusiva, el campeón reinante Italia, ya sin Paolo Rossi ni Antognoni, decepcionó al igualar 1-1 con Bulgaria, otro que había vuelto. Dos días después, en México pero en el Olímpico 68, la Selección (en quien pocos creían) derrotó a Corea con dos goles rápidos de Valdano y Ruggeri, para luego concluir con 3-1 su debut. Maradona apareció en el encuentro con los azzurros para con un golazo poner el 1-1 final, y los colosos no tuvieron problemas para seguir a los octavos, con Argentina primero tras superar fácil a los búlgaros. Pero aún el equipo no era una máquina, y las críticas y las pocas expectativas continuaban como al principio.

Como en España 82, esa primera fase no fue muy lucida, incluso con menos goles. El local, al mando de Hugo Sánchez, regresó con triunfos y la clasificación junto a los belgas, también irregulares. Francia y Brasil, éste mas´allá de un grueso error arbitral con España, ganaron sin esforzarse. En cambio, Alemania Federal e Inglaterra, casi afuera en la última fecha, pasaron con dificultades, ni hablar de Uruguay que en su retorno sufrió una histórica goleada por Dinamarca y tras su 0-0 con Escocia pudo arañar ser mejor tercero. Los daneses eran lo más lindo del torneo, con un fútbol vistoso al compás de Michael Laudrup y Elkjaer Larsen y tres victorias en su primer Mundial. Lo mismo que Marruecos, que se atrevió a marginar al Portugal de Paulo Futre y Fernando Gomes.

La inédita instancia de octavos de final empezó a ponerle brillo. Bélgica dio el primero de sus golpes a la potente Unión Soviética con un trepidante 4-3 en alargue, Brasil bvailó a Polonia y España contó con un Butragueño perfecto con cuatro goles para hacer olvidar a Dinamarca. Francia eliminó al descolorido Italia, México a Bulgaria y Alemania sufrió otra vez para batir a Marruecos en el minuto 87. Inglaterra no tuvo problemas al superar a Paraguay y se erigió en rival de Argentina, que en un duro clásico rioplatense le ganó a Uruguay con tanto de Pasculli.

Antes de afrontar otro superclásico con los ingleses,la Selección miraba por la linda transmisión de TV uno de los capítulos más dramáticos de la historia, cuando en una terriblemente calurosa Guadalajara Brasil jugaba el primer cuarto de final con Francia. 120 minutos, empate que no pudo destrabar el gran Zico errando un penal, foul del arquero Carlos al francés Bellone que se iba al gol y la definición por penales con polémica, triunfo galo y tristeza brasileña. Épica tarde de los de Michel Platini, que se las verían en semifinales con Alemania, que seguía avanzando a los tropezones, ahora por penales a México.

Pero el gran día para Argentina fue el 22 de junio. Allí, Inglaterra casi se pone en ventaja con un error del arquero Pumpido. Bastó esa alarma para que apareciera Maradona, despertara de sus actuaciones anteriores y dibujara una tarde de ensueño, primero con la "mano de Dios" y luego con el inolvidable gol del siglo, dejando cinco rivales y al arquero en el camino. Argentina no sólo fue Diego, porque los demás jugaron un partido casi perfecto y a pesar del descuento de Gary Lineker, máximo anotador del Mundial, fueron para las semifinales. Ahora el obstáculo era Bélgica, que volvía a dar la nota bajando a España por penales, en otro gran encuentro.

Encabezados por Jan Ceulemans, Enzo Scifo y Jean Marie Pfaff, los Diablos Rojos querían hacerlo también con Argentina. Pero no tenían un Maradona. En unos minutos, dos nuevas genialidades del 10 del Nápoli definieron el 2-0 en el Azteca. Contra todo, aún sus hinchas, la albiceleste llegaba a la final para repetir la gesta del 78. Pero nada menos que Alemania, vencedor de la lírica Francia con practicidad, sería quien se interpondría en su último escalón a la gloria. Los franceses pudieron ganarse un tercer puesto en otro festival de goles con los belgas.

El 29 de junio, más de 114.000 personas estaban bien ubicadas en el Azteca para la finalísima. Fue una real finalísima,brillante, emotiva, digna de la trayectoria y el prestigio de ambos. Alemania se la puso complicada a Argentina, pero la Selección sacó pecho con su fútbol grupal cuando no aparecía Maradona. Así se colocó 2-0 con el cabezazo de José Luis Brown, quien antes del debut reemplazó al gran capitán Daniel Pasarella enfermo, y otro gol de Valdano. Los germanos, ahora dirigidos por el Kaiser Franz Beckenbauer, parecían liquidados, hasta que en dos pelotas detenidas, dos córners, justo la especialidad de Bilardo de la época del Estudiantes copero, Rummenigge y Rudi Voeller empataron. Pero enseguida apareció Maradona, esta vez para habilitar a la inolvidable carrera de Jorge Burruchaga, otro baluarte de la campaña, que le pegó con el cordón de su botín para superar a Schumacher y hacer gritar al país.

Llegó el final, y con él, el éxtasis, la cumbre, la locura de felicidad. Argentina, en ese Azteca donde tres años antes había perdido la final del Juvenil con Brasil, celebraba a lo grande un bicampeonato inesperado y esperado a la vez. Y Diego Maradona se coronaba a los ojos del mundo, el logro que le faltaba para afirmar su presencia en la gloria. Quién lo hubiera pensado, aquellos días del 85 en que Bilardo tuvo que ratificar en la revista El Gráfico su continuidad, cuando la derrota con Perú en el Monumental llevaba al duro repechaje, cuando se perdió con Noruega un amistoso, cuando el escandalete tras el empate con Junior de Barranquilla. Quién, en un pueblo argentino necesitado de que once hombres le dieran una sonrisa por la delicada situación política, con la democracia tan amenazada como la economía. Pero el grupo, ese enorme grupo, que no sólo de Maradona vivía, sino que era un equipo, lo hizo posible. Como dijo el narrador de la película Héroes, Ernesto Frith, ese 29 de junio, ese domingo, Argentina llegó a la cumbre y alcanzó la inmortalidad.

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